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martes, diciembre 6, 2022

Imágenes de la época y detalles de la historia del asesino del “superpolicía”

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El reciente y sonado caso de “sicariato” registrado en barrio Obrero de Asunción, trajo al tapete interesantes elementos del pasado, de hace casi 30 años, que analizan los investigadores policiales para determinar el trasnfondo del ataque sufrido ahora por el exconvicto Catalino Leguizamón Sanabria, quien actualmente era proveedor de carne y queso. Aunque existen además otras hipótesis de que la causa podría ser por problemas con el “clan Rotela”, que maneja el microtráfico.

Catalino, a bordo de su Funcargo azul, fue interceptado por dos sicarios en motos en 10ª. Proyectadas entre Caballero e Iturbe, donde fue ultimado ayer a la mañana.

Resultó ser un exconvicto que compurgó su pena de 23 años de cárcel, y consiguió su libertad en el 2010, cumpliendo 17 años de encierro.

En 1994, un año después, fue condenado por haber robado una camioneta y tras un enfrentamiento haber dado muerte a tiros al Subocomisario Lorenzo Cáceres, conocido en la época como el “superpolicía” y casi temible como otro agente, el también conocido Comisario Víctor Cogliolo, del Dpto. Control de Automotores de la Policía Nacional.

La sentencia fue dada por el entonces Juez Carlos Monges López.

El asesinato del “superpolicía” se dio el 24 de octubre del 1993, en el barrio Central de Mariano Roque Alonso. Lorenzo Cáceres, entonces jefe de una Brigada en la comisaría de Roque Alonso fue alertado del robo de una camioneta, por lo que emprendió la búsqueda en la ciudad ya que fue visto poco antes. Fue en horas de la tarde, cuando el jefe policial y su equipo divisó la camioneta buscada; en ese momento se desató un enfrentamiento a tiros.

Tras una persecución, fue detenido Catalino y su cómplice Cirilo Gallardo, quien sufrió heridas en la nariz, se pudo apreciar en las gráficas obtenidas por laexclusiva.com.py.

La sentencia de este caso fue emblemática para el Poder Judicial ya que pusieron como desafío llegar a finiquitar en corto tiempo con miras a lo que sería la Reforma del Código y Procesal Penal de Paraguay. El magistrado Monges emitió la sentencia en un año, cuando que siempre todo proceso duraba o se extendía por 4 a 5 años.

Atendiendo el sicariato de ahora, la Policía indaga todas las aristas para determinar el hilo conductor hacia los sicarios y los posibles autores morales.

El comerciante, tras conseguir su libertad, había logrado mantener contactos para proveer alimentos en el mencionado penal, donde habría surgido problemas con el “clan Rotela”.

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